Teotihuacán día 3

Desayuno en la cama, el cuerpo no responde. Luego un par de lavadoras de lavabo, sacudir la ropa llena de tierra roja, luego bajo a San Juan en un colectivo de ocho pesos y camino al mercado, del que brotan cosas genuinas en un mar de imitaciones chinas y baratijas de plástico. Hay zetas, habas, tunas, xoconotzles, verdolagas…verdura bellísima que me hace añorar una cocina. Pasillos llenos de pollos amarillos, muy amarillos y en el rincón de las flores hay gladiolas de todos los colores que me hacen recordar a mi abuelita.

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