Desayuné con Dionisio

Amanecí sin la uña del pulgar izquierdo.
Al chófer y al sonidista los atacaron chinches microscópicas.
Desayuné con Don Dionisio, me dio semillas de cilantro, calabacitas, naranja, probé el caymito.
Sonrío desde las venas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *