Disfruta, disfruta.

Salgo del túnel y descanso en una silla. Aparece un gay frondoso con sombrero mexicano que vive exiliado en un pueblito cerca de Bilbao.
Huele a aceite de coco y es muy amable. Pide entrar, cotorrea al arqueólogo, que lo deja asomarse.
El gay frondoso cuenta que le encantan las pirámides, que al vivir lejos “sientes mas tuyo lo tuyo”.
Entró a la pirámide del sol y le contaron que ahí truenan las luces por tanta energía.
El arqueólogo dice que enseña a levitar y que enseña a la gente a ver su propia aura.No hay un ápice de burla en su voz. Lo dice en serio.
Los arqueólogos le cuentan al frondoso de mi paniqueo y me regaña.
– Reina aprovecha el privilegio y haz ritual, anda, que eso no le pasa a cualquiera, linda.
Disfruta disfruta, disfruta.
Me soba las manos con las suyas y ahora huelo a coco.
Cae la tarde y me arrulla el ruido del agua con la que lavan en las piedras recién descubiertas.suena a río.

 

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