Domingo gregoriano y de placer

Me levanto temprano y salgo a Norte Dame para la misa gregoriana de las diez. Entre los fieles esto no es una atracción. Hay reverencia. Ofician cinco curas y al oler el incienso evoco una cascada de sensaciones que me llevan a lo sagrado, al centro.

No creo pero percibo la fe y me marea.

Salgo para escuchar Billy Jean de Michael Jackson en banda en vivo y luego encontrar un mercadito de productos del sur de Francia: vinos, miel, melón, mermelada y jamón de bellota.

No resisto comprar un cucurucho de jamón y una copa de vino que voy a comer a la orilla del río viendo Norte Dame y los barcos de turistas.

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