El extraditado de JC Reyna

Sereno y digno, así describen Juan Carlos Reyna y Farah Fresnedo a Benjamín Arellano Félix, alias el Min, en el libro El Extraditado, donde van tejiendo sus seis encuentros con el famoso capo, líder del Cártel de Tijuana en una cárcel de máxima seguridad de Florida, en los cuales, pasó de ser encantador a macabro.

“Abiertamente él quiere utilizar el foro público para plantear que la extradición a la que fue sometido es un proceso irregular, era importante mencionarla” cuenta Reyna.

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“No por darle la razón a Arellano, sino para señalar el grado de sometimiento que toda la política mexicana respecto al narcotráfico sometida a los designios del gobierno estadounidense, de Washington retratar este tipo de sumisión” explica el autor.

La intención de los autores no es una apología del narco o del líder de una organización criminal que se ha considerado responsable del 60% de las drogas que entran a Estados Unidos; todo lo contrario, se trata de alumbrar complicidades entre las élites políticas, empresariales y el crimen organizado que se ha entretejido en la sociedad, incluyendo ellos mismos.

Fresnedo se asume participante de la cultura de la violencia y el narco como novia de varios miembros del crimen organizado, incluyendo un jefe de sicarios con el cual sufrió un atentado en que le destrozaron una pierna a balazos.

“Tenía la lógica de quiero seguir teniendo y cómo voy a hacerle para tener esa impunidad, esa desfachatez”, cuenta Fresnedo.

“En la prepa yo tenía una carro del año y yo decía que me lo había comprado mi mamá cuando ella no hubiera podido, no podría ni ahorita” agrega, Fresnedo, “es el decir ‘lo hago, me vale’ con descaro; que sepa la gente, con la desfachatez, tengo dinero. En mi caso era saber que la persona a lado de mí tenía poder, el poder se contagia”.

Reyna por su parte habla de miembros de su propia familia defensores y asesores de narcotraficantes, a lo que suma su propio consumo desmedido de cocaína.

Es en su propia búsqueda de confesión y redención, los autores revelan además una Tijuana donde se institucionalizó por primera vez la violencia, donde se hizo el primer ejército uniformado de sicarios, formado de los hijos de la clase elite tijuanense.

En el libro, hay nombres en funcionarios en activo, miembros del gabinete presidencial, pero la idea es denunciar una estructura de complicidades donde el dinero del narco no es “de mentiras”.

“El dinero del narco no es como el de Monopoly que vayas a cambiar a la tiendita del narco, es circulante, paga hospitales, escuelas y sobre todo campañas políticas y así se va coptando a gran parte del gobierno en todos sus niveles en cada página del libro se ilustra esto” dice Reyna.

“El flujo de circulante en Tijuana es muy obvio, el boom inmobiliario, Hacienda Aguacaliente, la tercera etapa del Río, son símbolos de una economía promovida y auspiciada, sostenida por Cártel Arellano Félix” agrega Reyna, “nosotros documentamos cómo segmentos enteros del ejército protegían cargamentos desde Ensenada a Mexicali y cruzaban en avionetas hasta bases aéreas de Estados Unidos, y esto no los dice Benjamín, lo cotejamos con expedientes”.

Reyna hace un señalamiento de frente a las familias que actualmente están ejerciendo el poder institucional, que se han acostado con el crimen organizado.

“La corrupción funciona de tal manera, perfectamente institucionalizada que la corrupción incluso permite hacer justicia, el estado de derecho fallido como es el de México, ¿cómo es posible que alguien con un gallo (cigarro de marihuana) en la bolsa sea juzgado igual que un narco o hasta más severo?, la corrupción hace una legalidad paralela que funciona perfectamente y con la cooperación de todos” asegura.

Antes de que los mexicanos muevan la mirada del espejo que presenta El Extraditado, los autores hacen un giro al timón y apuntan a cierta redención, cierta salida, que implica honestidad y autocrítica, un crecimiento.

“El uso de drogas es una forma de escape, es una metáfora para decir que la sociedad mexican es toxicodependiente, no sólo de estupefacientes o de alcohol sino que depende de manera tóxica de su corrupción, crea una relación adictiva primero por sus gobernantes ‘estamos así por EPN’”, explica Reyna.

“Realmente lo que planteamos es que hay un grado de responsabilidad de la sociedad, que se ha intentado evadir porque implica no sólo reconocer nuestros errores al solapar el flujo de capital o que pase la corrupción en nuestras narices pero desmantelar redes económicas, replantear los paradigmas que hoy organizan nuestra sociedad” termina el periodista y autor tijuanense, parece tener en su mano una máscara metafórica, cansado de portarla sobre su rostro y queriendo contagiarnos.

 

One thought on “El extraditado de JC Reyna

  1. Felicidades, Mariana! No me había tocado ver tu sitio/blog y me gusta el contenido que veo. Yey!

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