El Hogar al Revés

Casas pequeñas y mal construidas entre cerros polvoso, en lugares alejados de ser comunidad.

Dentro, adolescentes aburridos, mal comidos y sin supervisión, cuidan de hermanos pequeños y tratan de darle sentido a sus días fantaseando del futuro y del amor, mientras extrañan a sus madres exhaustas y ausentes. Este es el Hogar al Revés.

“Mi primer acercamiento fue con las madres trabajadoras” explica la directora del documental, Itzel Martínez del Cañizo, “quería mostrar como luego de 10 años de trabajar apenas les alcanza para comprar una microcasa a dos horas de su lugar de trabajo y cómo esa casa que simboliza una promesa de progreso pronto deja de serlo, porque las constructoras abandonan los proyectos sin que haya alumbrado público, seguridad, áreas verdes que prometieron”.

el hogar al reves 01

Con lo que se topó es que esas mujeres que buscaba nunca están.

Solas con hijos, miles de mujeres mexicanas toman turnos nocturnos en la fábrica para estar disponibles de día para ellos, pero aún así no lo están porque necesitan dormir. Quienes se hacen cargo de la casa y la habitan prácticamente solos son los hijos.

“Lo que vi es que estas mujeres se asumen como un engranaje, que viven para trabajar, que no tienen espacio de intimidad, recreación, de desear, de amar”explica Itzel, “las quiero y las admiro y para mí muestran una clase trabajadora mexicana herida, lastimada, sin opciones, en donde no hay un momento en que la vida cambie y mejore”.

Aún buscando su historia, Itzel empieza un taller de foto en la preparatoria cercana, donde encuentra a esos jóvenes recién salidos de infancias donde lamentan el abandono, estos jóvenes hablan con candidez de sus experiencias infantiles y también de sus sueños, anhelos, salidas a la realidad terrosa que comparten.

“Estos adolescentes son invisibilizados, hubiera sido fácil trabajar con pandilleros y que se drogan, pero ahorita, resistirse a esa violencia de la que están rodeados me parece aún más contestatario y sobre todo digno de mirarse y narrar”, cuenta la directora.

Es desde ahí que se aborda el tema de la vivienda, el sistema financiero que no les permite crecer y los hace esclavos del crédito; la pérdida de la responsabilidad social de Infonavit (sistema de créditos para vivienda); la alimentación precarizada, sin frutas, verduras o nutrientes suficientes; la falta de seguridad y la paranoia que genera, así como el declive del modelo de familia tradicional que resulta en un vacío paternal a veces sustituido por padrastros abusivos.

Creada por Itzel Martínez del Cañizo bajo su productora Cuarto Propio, con apoyo de Imcine y una beca FONCA para creadores, la película es un retrato de tres de estos jóvenes y un seguimiento en ese momento de encrucijada que suele ser la adolescencia.

El filme sigue las vidas de un grupo de adolescentes que pasan de la secundaria a la preparatoria, enfocándose en la cotidianidad de tres de ellos: Omar, que ama dibujar y filosofar sobre el amor y la vida, Santos que nació en Estados Unidos y busca la manera de llegar allá y hacer vida, y Gerardo, que enfrenta el nacimiento de un hijo sin siquiera haber cumplido la mayoría de edad.

Nos asomamos a sus tardes aburridas de televisión y manga, a su escuela precaria y sus deseos de que hubiera canchas, laboratorio de química, buenos salones; la falta de espacios de diversión, la inventiva de jugar con lo que esté a la mano y a la vez, más allá de las circunstancias particulares, la temática adolescente está llena de confusión, de drama personal, de amistades que se cimentan y diluyen en un parpadeo.

“Trabajar con adolescentes permite esa inflexión, de poder ver el pasado-futuro, el momento en que germinan y construyen su propia historia” explica Itzel, “en este caso se ve el vacío educativo bárbaro, el resultado de una supervivencia silvestre y para mí, contesta el por qué México está como está”.

Esta realidad, retratada en una colonia de Tijuana no es exclusiva de ésta, sino que el modelo se reproduce en todo el país bajo esquemas similares de precarización de la vida.

Con cuatro funciones en el marco del Festival de Cine de Morelia y recién incluido en la gira Ambulante del año próximo, El Hogar al Revés busca ser una reflexión de la realidad de la clase trabajadora en México -la mayoría- así como una invitación al diálogo.

“Creo que el cine es una herramienta de transformación social, al acercarse, ver, descubrir, conocer, entonces lo que espero de mi trabajo es visibilizar lo que está pasando y propiciar que se nombre, se hable” dice Itzel.

Lo que sigue será una serie de presentaciones de la película en festivales internacionales, pero también en preparatorias seguidas por una serie de retratos en video en que se busca otro acercamiento a esa adolescencia invisibilizada que busca su identidad en medio de condiciones precarias y adversas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

20 + 1 =