El sastre de la vagina

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De niño soñó ser bombero, veterinario y policía, pero hoy Arturo Herrera es Sastre de Vaginas.

Ginecólogo especializado en la reconstrucción vaginal, las mujeres abarrotan su consultorio y participa como orador en convenciones de la industria del sexo y expos eróticas.

“Creí que mis pacientes iban a ser en su mayoría mujeres que trabajan con su cuerpo y se dedican al sexo; bailarinas, teiboleras, trabajadoras sexuales…” cuenta Herrera desde el céntrico hospital donde consulta, en Tijuana.

“Por eso me sorprende bastante que mi clientela son mujeres alejadas completamente de ese medio, son mujeres de entre 40 y 50 años, recién separadas, solteras. También atiendo muchas mujeres casadas que buscan mejorar su satisfacción sexual con su marido”.

Entre sus pacientes también acuden mujeres musulmanas de Irán, Irak o Los Emiratos Árabes, que van a California a estudiar la universidad y al volver a sus países piden reparar el himen.

“Para ellas es cuestión de vida o muerte, vienen un día a la cirugía mintiendo a sus familias diciendo que vienen a “ver a las Ballenas” y luego se regresan a Estados Unidos, listas para volver a su cultura y casarse” cuenta el Sastre.

La cirugía más pedida por sus fans mexicanas y europeas es la reducción del orificio vaginal en combinación con reconstrucción del suelo pélvico. Esta “apretada” resuelve temas de incontinencia urinaria y vejiga caída y se combina con ejercicios de fuerza desarrollados por el famoso doctor Keggel.

Los ejercicios se complementan con pesas que la paciente aprieta para tonificar los músculos.

“Los Keggel ayudan muchísimo y hay resultados rápidos, hasta en dos o tres semanas. Las pesas las recomiendo, las de tipo médico -no recreativo de sexshop que vibran o tienen texturas-  son unas pelotitas con una correa y viene en tres pesos 28, 38 y 48 gramos”.

En una década de carrera Herrera ha visto su práctica cambiar de lo funcional a la estética vaginal, fuertemente influida por la estética de las actrices porno.

En un principio fue sólo el vello púbico recortado, depilado, eliminado con láser, pero ahora están de moda la reducción de labios menores y mayores; reducción del tamaño del clítoris, del monte de venus, liposucción y hasta lifting del monte de venus.

Esa zona suele oscurecerse por cambios hormonales y por la sangre menstrual que contiene hierro y “mancha” así que la última moda es el blanqueamiento, que solía hacerse con remedios caseros como limón y yogurt pero ahora se hace con láser de CO2 que destruye las células de melatonina y disminuye el color en una o hasta cuatro sesiones.

“La gran mayoría de estas mujeres vienen por ellas mismas, es muy raro que un compañero le diga no me gusta o esta fea, ellas se comparan y dicen “no la tengo así, la quiero más bonita” porque se comparan con reinas del porno o actrices de cine y llegan conmigo pidiendo la famosa “vagina de Barbie” y diciendo “la quiero así doctor, de muñeca, como de bebé”; osea que se vea nomás una rayita sin vello, “como alcancía”.

Algunas intentan así arreglar problemas que no tienen que ver con su vagina.

“Llegan con muy baja autoestima, pidiendo cirugías que no necesitan y las rechazo, ¿por qué? porque una paciente así nunca estará satisfecha, busca recuperar al marido o retener al amante con eso y no quedará conforme con el trabajo, no hablará bien de mí y el que pierde credibilidad sería yo” explica.

 

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