Isabella

Mi vuelo de Ryan air no sale de Charles de Gaulle, sale de un microscopio a dos horas de París que con lluvia como en esta madrugada se hacen tres.

Al llegar a la estación veo a una mujer buscando comprar boleto y trae maleta. Es fotógrafa, polaca y se llama Isabella.

Nos sentamos juntas en el bus y le pregunto a qué vino

-vine a salkear a un mago

-….

-a un psico-mago

–  a Jodorowsky?

[Uta, cómo no me acordé que vive en París y Lee el tarot todos los miércoles? Cómo mierdas sé esos datos y porque no los uso?]

-Lo conoces? Nadie lo conoce en Polonia, creen que vine a seducir a un director de cine. He estado toda la semana yendo al café.

Le hablo de mis amigos fans de Jodorowsky, que se bautizan cada etapa nueva, que decretan, que hacen actos de sicomagia en borracheras o en luna llena.

En México,-le digo- nadie cuestiona si soñaste con tu abuela, si se te sentó el muerto, si tienes una premonición.

Me pregunta dónde está la curandera que le hizo la operación a Jodorowsky. La que describe en su libro de Psico-mago.

-En dónde está esa selva?

-Estamos el DF, le digo con una sonrisa.

No se animó a hablar con él en consulta y solo se lleva una foto.

El camino lo pasamos hablando y cruzamos la campiña francesa, verde en la lluvia hablando como en un espejo.

Ella fotógrafa yo periodista

Admitimos nuestro gusto por los hombres árabes que nos debilitan las corvas.

Visita manicomios y yo cárceles, no hay necesidad de explicar porque.

Nos re-conocemos en los patrones destructivos, en buscar el peligro, la orilla de las cosas.

Dice que le escribió a Jodorowsky y no le contestó.

-quizas porque escribí 15 páginas a mano, dice, para luego soltar la carcajada.

Me cuenta de sus cólicos menstruales, de su hermana que meditó diario hasta que empezó a vivir la historia de amor que ella quería.

Hablamos de lo absurdo que es desear y no desear y ponerle atención a los deseos pero luego olvidarlos, dejarlos ir.

Le digo que en México decimos “olla vigilada nunca hierve”

Me dice que concretamos, que quiere ir a México dónde creemos en la magia, que en Polonia por ser de historia comunista no hay lugar para la espiritualidad y la magia. Visitar un país que cree en curanderos y fantasmas le parece atractivo y liberador.

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