La Ballena de Jonás

ballena FINAL 04La Ballena de Jonás es un sonido aún más extraño que su nombre. Es como un circo, un acto trapecista, una ópera moderna o una noche con gitanos, judíos en el desierto. Y no es nada de eso.

“Diría que es una paella de sonidos, influencias, de personas que vienen de todas partes y de la frontera y eso es lo que básicamente refleja la música” define el violinista de la banda, Ulises Armenta.

A punto de cumplir diez años juntos, la banda de amigos, músicos tijuanenses lanza su primer disco -del mismo nombre- en el Centro Cultural Tijuana, lugar que los ha visto crecer desde sus orígenes y que estaba abarrotado de sus fans.

El disco grabado de manera independiente tardó casi cuatro años en llegar a los oídos de quienes los disfrutan y eso, fue una moneda al aire.

“Agradecemos sobre todo la fidelidad a la banda” dice Saúl Huerta, acordeonista del grupo.

“Éste ha sido un noviazgo de espera y de fidelidad, de gran entrega porque con este disco llegamos como el que se va a la guerra, apostándole a que quien lo ama siga ahí, entonces  esperamos que la propuesta los haga disfrutar y que quede un registro de lo que se ha logrado en esta década” agrega.

Eso espera también Rubén Hernandez, percusionista del grupo para quien este disco es registro fiel de una mutación marcada por la colaboración del grupo con la Orquesta de Baja California en 2010.

“Para esa colaboración hubo muchísimos arreglos, trabajando de cerca con el maestro Andrés García Barrios y con Andrés Martín que le dieron elementos distintos a nuestra música y que se incluyeron en la grabación del disco, entonces lo que queda es precisamente nuestro sonido pero como en 3D” agrega Hernández.

Jorge Reyna, guitarrista del grupo considera que es precisamente esa manera orgánica e independiente que ayudó al álbum a tomar un sentido auténtico, autónomo en el que

El proceso del disco fue largo, 4 años desde la idea hasta hoy es un producto independiente, autofinanciado y tuvimos que gestionar fondos para ir a tucson donde se grabó y además no quisieron apresurarse, para invertir en detalle y la calidad.

Lo que sigue para esta banda que cumple diez años de hacer bailar es llevar el disco a todas las ciudades del estado, con suerte cruzar la frontera y que se deleite el público de San Diego, siempre crítico y agradecido.

Después, con recursos propios ir a la ciudad de México, donde esperan encontrar un sello o representante que dé a conocer a nivel nacional a este ser extraño que sólo pudo engendrar la frontera; paella de culturas como solemos ser.

Rubén Hernandez (percusiones)
Ulises Armenta (violín)
Jorge Reyna (guitarra y bajo)
Oscar Barreda (guitarra y bajo)
Saul Huerta (acordeón y voz)

 

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