La rebelión de las fresas [tercera de cuatro partes]

Esporas en el aire

En pocos días de paro se disparó el precio de la fresa de 70 a 110 pesos la caja y los pocos tomates que llegan a Tijuana tienen manchas negras o amarillas.

Los campos están secos y con hierba, y las fresas -que apenas duran perfectas unos tres días ya maduras- lucen quemadas y suaves, sin que nadie las rescate de una muerte al sol.

Emilia, Teresa y las otras mujeres también lucen quemadas después de días sin dormir echando tortilla para todos los huelguistas, días de preocupación, de miedo, de caminar 20 kilómetros desde la 13 de Mayo hasta el centro de gobierno, donde los recibió una valla de policías con cientos de cinchos plásticos en la cintura.

No hubo arrestos.

Marcos Estudillo, vocero del Comité Agrícola explica que ellos como patrones no estuvieron convocados al diálogo y que en los primeros 15 días de la huelga se perdieron al menos unos 100 millones de dólares.

“Con el paro perdimos 50% de nuestra capacidad productiva, ¿quién querría perder eso?, ¿por valientes? nos agarró totalmente descuidados, porque no es la manera en la que solemos arreglar los conflictos aquí en el Valle… cuando ya nos enteramos de cuál era el reclamo y que firmaron trabajadores les dijimos que en lo salarial ofrecimos el 6, 8, y terminó siendo el 15% de aumento porque no podríamos negociar jamás el 150% que pedían originalmente”, declaró el representante del Comité.

En menos de una semana se suman la organización de César Chávez, United Farm workers (UF) así como el Frente Indígena de Organizaciones Binacionales (FIOB) que opera principalmente en California y es el vínculo entre jornaleros agrícolas migrantes que pasan de San Quintín a California, ya sea con visa agrícola o como indocumentados.

Para Laura Velasco, investigadora social con una década de trabajo de campo en San Quintín, esta cercanía con la frontera y esta migración circular a California es vital, porque no sólo el mercado final es cercano, sino también las redes de jornaleros.

“Con este nuevo movimiento se hace más evidente el tema de las alianzas transfronterizas y la formación de liderazgos, porque varios de estos líderes han participado en movimientos en EU, en Florida, en California, en Oregon, una acumulación de experiencia política que se trae al Valle”, explica.

El FIOB  continúa denunciando que en México el 90% de los jornaleros no cuenta con contrato de trabajo y a nivel nacional 20% de la fuerza laboral -casi medio millón- la componen menores de edad y que se ha documentado la muerte de 40  de ellos en campos agrícolas desde el 2007 a la fecha. Envía además una carta al Secretario de Trabajo pidiendo atender la situación de los jornaleros en paro.

El diputado local Juan Manuel Molina, presidente de la Comisión de Justicia, señala al gobierno federal por no mandar inspectores del IMSS ni de SCT y hasta el jefe de gobierno del DF, de extracción perredista, se manifiesta a favor de los huelguistas en San Quintín.

José Abraham ha trabajado para los ranchos incluyendo San Simón, Padre Quino y Chapala. Trabaja en Berrymex para mantener a sus cinco hijos y se unió al paro por enojo, impotencia..

Él cuenta que las inspecciones son una burla por estar coludidos patrones y autoridad.

“Si vienen inspectores seguido y ese día si arreglan: ese día usamos guantes, ese día hay papel, ese día limpian los baños. Están avisados los patrones y dicen que si tienes una queja pases a la oficina, ¿pero cómo te vas a quejar con el gobierno de tu patrón si son los mismos y te arriesgas a que te corran así nomás?” dice apretando los puños al acordarse.

Fernando Rodríguez, de familia panista y cuyo hermano fue  Secretario de Fomento Agropecuario del Estado dice que el compromiso de la familia con el Valle lleva 60 años, durante los cuales han invertido en sus trabajadores.

Lleva un año al frente de Los Pinos y dice que la empresa ha construído sus propias clínicas, escuelas, guarderías y un centro cultural. Agrega que también presta infraestructura para un grupo de voluntarios que van cada 15 días: los samaritanos del aire, “Flying Sams”.

“Pero ninguna empresa puede hacer el trabajo que le corresponde al gobierno: Hace varios años la empresa hacía terrenos, agua y el gobierno del estado que haga la parte que corresponde, porque se donó el terreno, se hizo pie de casas y al final el gobierno del estado, no hubo buen seguimiento y al final quedaron en manos de gente que no es nuestro trabajador”, lamenta Rodríguez.

Ese mismo señalamiento hace Soren Bjorn, vicepresidente ejecutivo de Driscolls en América que atribuye el tema de la huelga a una situación general de crisis en México y la urgencia de que lleguen al valle los proyectos de infraestructura en agua, drenaje, carreteras y hospitales, que dependen del gobierno en todos los niveles.

“Hay muchas cosas que contribuyeron a este conflicto, como lo es la subida del dólar, en una región como Baja que depende tanto de ello, además de la disminución del poder adquisitivo de la gente, el incremento de precios y esto contribuye a la presión de los trabajadores, aunado a la cercanía con California que hace una dinámica distinta con el sindicato”, agrega Bjorn.

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