Porno y sus posibilidades

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Una mujer perfecta, senos como melones y un vestido entallado, hincada y chupando un pene enorme. Él eyacula en su cara, ella sonríe fingiendo placer.

Esa es la definición de pornografía según Erika Lust, politóloga sueca, especializada en estudios de género que ha pasado los últimos 15 años como directora de películas de adultos en Barcelona.

“Mujeres como objeto cumpliendo los deseos de los hombres, ese es el discurso de la pornografía dominada casi absolutamente por hombres” explica.

“Esa estructura pornográfica debe cambiar” pregona Lust, quién propone la producción de películas pornográficas concebidas, filmadas desde el ojo del deseo femenino para consumo masivo.

Y es que el porno está lejos de estar en las orillas de la sociedad global. Una de cada cuatro búsquedas por Internet es de pornografía y los teléfonos inteligentes hacen de cada usuario un pornógrafo potencial.

Sitios como privateinconsistencies o theperfectlovestheimpossible en Tumblr, thathipsterporn.org y Nymphoninjas.net son de los más socorridos por usuarios de muchas preferencias eróticas. En Nymphoninjas, los usuarios escriben una carta y reciben un comentario del propio sitio que halaga la fotografía y la invita a seguir participando.

Así, se alimenta el espíritu exhibicionista-voyeurista de toda una generación pero también se educa e influye en la sexualidad.

“Las modas impactan la vida sexual y la pornografia es una moda” explica Pablo Barraza, sexólogo clínico especializado en terapia de parejas.

“Aunque sea pornografía casera se está actuando porque se está con la expectativa de hacer un producto que se va a ver. Estaría genial una cámara en su alcoba 365 días del año y ver cuando se cansan de actuar y empiezan a hacer el amor” explica.

Eso fue el boom del libro de 50 Sombras de Gray, catalogado como porno-para-mamás.

“Mi consulta sexológica se fue al cielo” cuenta Barraza, “y vimos a hombres leyendo un libro tratando de entender cómo complacer a las mujeres y eso al final es importante, por miedo o por curiosidad quisieron saber por qué es que la mujer estuviera ahí leyendo hasta altas horas de la noche resultaba en que en lugar de tener intimidad cada 15 días ahora eran dos, tres veces a la semana”.

Para Barraza la clave no es eliminar o integrar una práctica en la vida sexual, sino que haya diálogo sobre los deseos, especialmente la mujer que de manera acertiva pueda hablar de fantasías sin ser juzgada.

“¿En qué momento va a ser mala la pornografía? cuando atenta contra tu pareja, cuando con ello se está diciendo ‘lo mío es más importante que lo tuyo’, y no es así. Pero si la pareja lo comparte como un gusto, te va a funcionar. “Imponer la pornografía jamás puede ser positivo, como cualquier otra práctica, el problema es imponer. No hay roadmap, es más lo que hacemos tú y yo que nos da miedo” explica.

Para expresar sanamente  fantasías -incluyendo pornografía y juguetes sexuales- Barraza pide a sus consultantes tener intimidad sólo respondiendo a sensaciones, sin palabras y también sugiere una visita exploratoria a una sexshop.

“Pueden terminarse riendo, hablando de lo que vieron y que les llamó la atención, incluso regalarse algo mutuamente y así hacer saber sus deseos al otro” termina.

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