Teotihuacán día 5

Abrir el pasado mullido en cartón.
Las ofrendas del túnel que ahora ven la luz y se ordenan.
la arqueóloga francesa Julie Gazzola se encarga de ir desnudando cada cuenta, caracol, vasija, semilla, alas de escarabajo.
También desnuda la mirada machista y la enfrenta:Las mujeres debajo de la serpiente emplumada pudieron ser 4 y no 3, hay un par de pies que quizás pertenecieron a una cuarta mujer.
El tamaño del hombre no lo explica, solo es obvio el peso y poder de las mujeres cargadas de magia.
De las estatuas encontradas todas llevaban riquezas en morrales, piezas jade y además unos espejos cubiertos de pirita bruñida, portales a los antepasados. La de mayor riqueza es la mujer más grande, la de la bóveda norte.
También hay huesos de adultos y niños, herramientas y agujas de tejido de hueso humano y obsidiana en lajas casi transparentes.
Se cree que para los teotihuacanos el tiempo y la distancia son indistintos y usan ciclos de 52 años. Un programador francés me cuenta que se cree que la ciudad es el centro espiritual para marcar los momentos en la vida que es mejor con guía y compañía. No hay muralla alguna ni protección de ningún tipo.
Según esa lectura del espacio que es tiempo, el templo de la serpiente emplumada es para nacer -donde los guías acompañan a parir a las mujeres- luego hay otras estructuras para educar, la adultez de espiritualidad en la pirámide del sol y por último (o por principio) ir al templo de la luna a morir.
Tomo una esfera de pirita en las manos. pesada como bola de petanca. Mis manos hierven y la pongo en mi ombligo. hierve mi ombligo.
La retengo ahí hasta que es hora de irnos. Vuelve el mareo como en el túnel y una sensación de claridad, de brújula calibrada y alerta.
Quedo latiendo.

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