Terquísimos

En este viaje a Yucatán he aprendido un montón de la gente y disfrutado la comida como nunca.
Siento que entiendo un poquito más de donde vienen los Iñiguez así tan familiares, cotorros, tercos, terquísimos. Hasta me encontré a una versión de la Leny viejita, así regañona, sonriente, con los pómulos altos y los ojos de estrellita.

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