Vulvas viajeras

Las mujeres solemos tener cajones llenos de calzones para toda ocasión; seda, encaje, espándex, poliester y algodón, en cortes según el humor de seductora, irresistible, cómoda o en plena huelga para el amor.
Cada año somos millones las mujeres que viajamos por el mundo llevando docenas de calzones a recorrer con nosotras países cálidos, húmedos de clima tropical.
En estos climas, nuestras vulvas y vaginas corren el riesgo de hacernos profundamente infelices si usamos calzones sintéticos; porqué no las dejan transpirar, haciendo de nuestra entrepierna un sauna incómodo, agravado por días intensos de caminatas largas y las visitas a baños públicos con papel barato, escaso o nulo.
Para evitar vulvas malhumoradas encuentro que el algodón es la mejor de las fibras porque absorve y deja transpirar la piel. Los mejores cortes son la tanga, el bikini y a la cadera, porque secarán rápido y no se ven con la mayoría de la ropa.
También ayuda una depilada seria y al ras, usar la secadora de pelo después de bañarse, dormir sin calzones y desnudarse en el mar.

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